La actriz Magaly Solier es la décima séptima mujer en denunciar una agresión sexual ocurrida en un bus del Metropolitano, desde noviembre del 2012. En aquella época, la Municipalidad de Lima creó Warmi Wasi, el centro de atención contra la violencia hacia la mujer, para orientar a las víctimas en el proceso legal posterior. Sin embargo fue esta noticia que desató toda la atención pública que otras mujeres no pudieron lograr solo por no ser una persona pública.Pero aún así la aceptación de todas estas víctimas aplaudieron este suceso pues ahora las denuncias son más día a día.
Pero solo un proceso está cerca de recibir sentencia, según Silvia Loli, gerenta de la Mujer de la Municipalidad de Lima. Explica que en este caso el agresor se acogió a la confesión sincera y podría recibir de dos a cuatro años de prisión suspendida, cumplir trabajos comunitarios o pagar reparación civil.
Pese a que la ley sí contempla cárcel para estos delitos, el abogado penalista Luis Lamas Puccio dice que los jueces ordenan los castigos antes descritos para evitar el hacinamiento en los penales, excepto cuando las víctimas son menores de edad.
El resto de denuncias sigue en trámite o las víctimas las abandonaron. Silvia Loli detalla que los procesos duran nueve meses, en promedio, y que consideran distintos medios para probar la agresión, como declaraciones de testigos, exámenes psicológicos y hasta evidencia biológica, como semen. Jorge García, director de Innovación y Tecnología de Securitas, considera que debería haber cámaras en los buses del Metropolitano, para descubrir y sancionar más rápido a los agresores o delincuentes.
El ingeniero agrega que, de existir este sistema de vigilancia, el personal del Metropolitano debería monitorearlo en tiempo real, porque los delincuentes suponen que con las cámaras actuales nadie podrá intervenirlos inmediatamente.
El Metropolitano cuenta con 434 cámaras de seguridad distribuidas en todas sus estaciones. Marino Farías, jefe de Seguridad de los buses, cree que no serviría de nada contar con más cámaras en los vehículos, pues no podrían grabar ninguna agresión sexual cuando estos vayan llenos de pasajeros.
Loli, de la comuna limeña, asegura que una vez que la víctima reporta el acoso sexual al conductor, este coordina con la policía la detención del agresor en la siguiente estación y luego se denuncia el caso en la comisaría correspondiente. Luego, Warmi Wasi ofrece apoyo psicológico a la víctima y monitorea la investigación en la fiscalía y el Poder Judicial.



